"Cuando hay buena fe y patriotismo, no hay espacio para el dolo. Se excluye totalmente el delito". Este argumento nacionalista, se ha esgrimido a lo largo de la historia y a lo ancho del mundo por personajes como Stalin, Hitler, Mussolini, Franco, Pinochet, Fujimori, Castro, Chávez etc..., que han querido amparar sus acciones y órdenes o las de aquellos que sirven a sus propósitos en justificaciones que quieren convertir crímenes en actos de justicia, apelando a los sentimientos patrióticos del pueblo. Estas palabras salen ahora lanza en ristre de la boca de nuestro excelentísimo presidente, Alvaro Uribe, al saberse el fallo en contra del coronel Plazas Vega, tratando de que confundamos el fuero militar con la impunidad criminal.

Con supuesta buena fe actuaba la inquisición, de buena fe la iglesia acabó con centenares de culturas ancestrales, por supuesto patriotismo actuaron la Gestapo y la SS, con la bandera en el pecho se cometieron torturas, asesinatos y genocidios ordenados por dictadores europeos, latino americano y africanos; al compás de himnos nacionales se ha disparado contra inocentes en las plazas públicas rusas y chinas, en nombre de la patria y de la fe se inmolan los terroristas islámicos,  besando la tierra y con los ojos en el cielo israelíes y palestinos han sembrado su tierra con muertos; patria y fe han patrocinado más de 500 años de violencia en nuestro país. Una cosa es la buena fe, la buena voluntad y otra es el fanatismo, una cosa es el patriotismo y otra el falso nacionalismo que quiere legitimar a la fuerza y con engaños las acciones de un gobierno y no unirnos como una nación pluricultural.

Este es pues el argumento que ha regido la idea de justicia del presidente (expresado sin metáforas avícolas), apoyado en una balanza única que debe tener en su despacho, para tasar la buena fe y patriotismo (sin generalizar) de personal de inteligencia, políticos, funcionarios públicos, militares  y paramilitares. Pero esa balanza deja de funcionar cuando amparados en la misma idea de buena fe y patriotismo (equivocada o no), los actos son realizados por grupos  o personas con argumentos no afines a los propósitos de nuestro primer mandatario.

No nos dejemos confundir. Los asesinatos son lo que son independiente del lado del que vengan, las desapariciones merecen el mismo castigo sin que sea atenuante la vinculación política del responsable, los crímenes merecen el mismo repudio sin importar la época o el país donde se hayan cometido.

Pero hay quizá una explicación para las muestras de indignación del presidente y es que con el fallo se abren dos puertas: una para investigar la autoría o la responsabilidad intelectual de los crímenes cometidos durante y después de la toma del palacio de justicia y otra que apoyará los fallos en procesos sobre eventos ocurridos en los últimos 8 años (masacres, falsos positivos), con la posibilidad de conducir hasta los rincones más secretos de la casa de Nariño.