Hoy todo es claro,
la paradoja ha muerto y por una vez las plañideras ríen;
pero hay quienes la lloran;
los paradigmas que se lanzan al abismo
y la serendipia que se envenena con su propia suerte;
su madre se ha ido.
Hoy todo es negro
(pues en lo oscuro también hay certeza),
los arcos iris doblan su espalda como cintas luctuosas
y entrelazados se funden en un domo fúnebre,
donde la muerte descansa en su cátedra.
Los funerales del anarquista Galli Carlo Carrá


























es curioso imaginar a las plañideras riendo
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slaudos