Matarlo todo, para vivir;
asesinar la mariposa revoloteando en mi pecho,
la que me saca estúpidas sonrisas.
Que ardan las naves que iluminan la victoria,
y en una vuelta de los dados
ganar los mares de la luna.
De nuevo mi alma arrodillada,
con su cogulla de fuerza (franciscana, por si las dudas),
vencida, sin rienda y sin montura.
Hombre vencido V. Tartilan


























Que en una vuelta de dados las musas le sigan sonriendo a tu poesía. Mis felicitaciones, el poema es breve, sustancioso, y las imágenes me han gustado.
Saludos sinceros, desde Nicaragua.