Llegaré a ti caminando sobre ascuas;
hasta Ushuaia;
con mis pies hechos ceniza,
escapemos del infierno y que el averno se congele cuando ya no estés allí.
Baja sobre mí;
como lenguas no santas;
y dame el conocimiento de lo impúdico,
desnuda mi alma escaldándola con la lava de tu sexo.
Mírame con esas flamas azules que todo lo iluminan
y que el hierro de tus dedos firme mi carne,
hazme tuyo.
Llamas, brasas; llámame y abrázame;
si, abrásame,
calcina lo que prenda y alimenta la hoguera con tu aliento,
que todo se consuma.
Y que la vela de esperma siempre arda,
encendiendo la antorcha que me guía en tus grutas más oscuras,
esa tea que derrama su luz queriendo alumbrar tu vientre.

"Unicornio de fuego" Johnny Mcdonald