Me declaro frijolero

Frijoles, fríjoles (con tilde), frisoles, fréjoles, habichuelas, alubias, porotos, chiricanos, caraotas, judías o mongetes, según el sitio donde nos encontremos, son protagonistas de la cultura y por supuesto, de la cocina latina. Son las semillas comestibles de las varias especies de la familia Fabaceae, en forma más específica, del Phaseolus vulgaris. Es una planta anual que es cultivada en todo el mundo en sus diferentes variedades.
El nombre frijol viene del leonés "fréjol" (también en portugués "frejon") y éste del latín phaselus; esta denominación pasó a América desde España.En Castilla, sin embargo, se le denomina judía, derivando del árabe yudiya, o alubia. En parte de sudamérica se emplea el término poroto.

El fríjol fue uno de los primeros granos cultivados. La mayoria de las variedades son originarias de Afríca, Asia, y del Medio Oriente. El fríjol fue introducido a America por las tribus que cruzaron el estrecho Bering. Excavaciones arqueológicas en el sur de México y Centroamérica ubican al fríjol en estas regiones hace más de 7.000 años. Los Aztecas usaron el fríjol como una comida esencial en el siglo X y los Incas introdujeron el fríjol a Sur America. Su nombre en Náhuatl es ETL.
Y es que los frijoles abundan en nuestros países de origen desde antaño, por tanto, son tan "latinos" como cualquiera de nosotros.
En la época precolombina, los aborígenes de toda América además de vegetales y otras semillas, se alimentaban primordialmente del frijol. De esta manera, el frijol, junto al maíz, se convirtió en parte fundamental de su dieta debido a su alto valor nutricional.

El continente europeo no desconocía esta planta ya que existen variedades auctótonas en la cuenca del Mediterráneo y en Asia existía una especie similar. Los árabes, particularmente, mantenían cultivos de la llamada "al-lubiya", nombre árabe que se conservó cuando los europeos la conocieron. Pero es con el descubrimiento de América cuando "llega" a Europa, a través de España. Cuando ocurre el encuentro de la cultura européa con la americana, los españoles encontraron un mundo y una comida diferentes a los suyos. Crónicas históricas cuentan que veían a las comidas preparadas por los nativos como "extrañas" ya que no estaban familiarizados con los sabores, aromas y apariencia de los ingredientes, entre ellos los frijoles, que utilizaban. En un principio lo utilizaron para la alimentación del ganado.
Poco a poco, los exploradores se habituaron a la comida que los indígenas les obsequiaban. En el siglo XVII en la costa este, los indios enseñaron a los europeos como sembrar el maíz y el fríjol juntos para que la vainas del fríjol pudieran treparse en las milpas de maíz para soporte.
En nuestra época los frijoles son uno más de los ingredientes que se utilizan en la cocina mundial luego de su difusión desde el siglo XVI.
Aún así, el lugar donde el frijol ocupa un lugar de honor es Latinoamérica. En cada uno de nuestros países, existe más de un plato típico que contiene este ingrediente.
En Cuba, por ejemplo, no puede faltar en la mesa un plato de frijoles negros para acompañar cualquier comida y moros y cristianos se reunen en armonía en los manteles de la isla.

En República Dominicana, también se preparan comidas con frijoles, como el Sancocho de Habichuelas Negras.
En Brasil se disfruta de la Feijoada Brasileira, que incluye carne, papas y frijoles negros.

En México y en Centroamérica en general no puede faltar el plato de frijoles, ya sea enteros o fritos y a cualquier hora del día.

En Colombia preparamos los fríjoles antioqueños, el calentado de fríjol y que sería de la bandeja paisa sin su porción de fríjol. Es bien sabido por nosotros los colombianos que los pueblos de nuestra región andina fueon fundados por arrieros de mulas que se alimentaban en gran medida con fríjoles.

Existen múltiples variedades de Frijol que se caracterizan por su tamaño, por su forma, por el color de su semilla y por su tipo de crecimiento. De ellas se consumen tanto las vainas verdes como los granos, que pueden ser blancos, negros, pintos, etc... y en general se acompañan de arroz y carne.
En México existen cerca de 70 variedades de Frijol que se distribuyen en 7 grupos: negros, amarillos, blancos, morados, bayos, pintos y moteados.

Los fríjoles o judías secas, se pueden conservar indefinidamente si se guardan en lugares frescos y secos, pero el tiempo de cocinado se incrementa si superan el año.
El frijol es fuente de minerales como el hierro, zinc, calcio, cobre, potasio, magnesio, de ácido fólico y vitaminas del complejo B, de proteinas, carbohidratos y fibra y hasta de grasas poliinsaturadas.
Así pues, ahora sólo falta una buena arepa y un pedazo de chicharrón para disfrutar de una buena tazada de fríjoles.


BORBORISMO CEREBRAL
Colombiano de pura cepa, soñador y un poco loco; amante de las mujeres, del campo, del arte. Con sueños de sanador, llorón en soledad.

























el inevitable anónimo dijo
O fabas, como en fabada.
O fabes, en bable.
O judías blancas en Madrid.
14 Noviembre 2005 | 05:00 PM