¡ Escuchad, deteneos y oíd !
vuelven con sus cascos retumbantes
escondidos en una osea polvareda,
a coces y mordiscos se abre paso la manada.
Retorna su estampida delirante,
decenas de ollares dilatados,
sus ojos midriáticos y estrábicos
empañados por tufos sulfurosos.
Con relinchos y rebuznos de hocicos espumantes
celebran en su establo,
la casa de las leyes,
se aclaman a si mismos estercolando sus paredes.
"Estampida" Nieves Arozqueta
Hoy todo es claro,
la paradoja ha muerto y por una vez las plañideras ríen;
pero hay quienes la lloran;
los paradigmas que se lanzan al abismo
y la serendipia que se envenena con su propia suerte;
su madre se ha ido.
Hoy todo es negro
(pues en lo oscuro también hay certeza),
los arcos iris doblan su espalda como cintas luctuosas
y entrelazados se funden en un domo fúnebre,
donde la muerte descansa en su cátedra.
Los funerales del anarquista Galli Carlo Carrá