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La Coctelera

EL ENEMIGO ESTÁ ADENTRO

Gran controversia ha causado lo que se ha expresado en algunos medios de comunicación nacionales sobre nosotros los caldenses y los manizaleños. La verdad, me interesa poco quienes hayan sido los autores de las opiniones, tampoco me importa el “tonito” en el que fueron expresadas, ni las intenciones ofensivas que pudieron o no haber tenido. Me interesa si; sin sentimentalismo, ni falso regionalismo; sacar provecho de lo que se ha dicho de nosotros. ¿Porqué pedimos a gritos que el resto del país se fijara en nosotros y cuando lo hacen nos indignamos, pues lo que nos dicen no es bonito? Los que nos miran desde afuera, ven cosas que nosotros mismos no somos capaces de observar o no queremos hacerlo. Pensemos más bien, ¿porqué salimos henchidos de orgullo caldense a defendernos ante supuestos ataques de foráneos, que se atreven a cantarnos la tabla sin mirarse a ellos mismos, pero no hemos sido capaces de defendernos con éxito de las ofensas repetidas que “nuestra misma gente” le ha hecho a la ciudad y al departamento? ¿Porqué esas personas se sintieron motivadas a opinar sobre nosotros y lo que nos pasa, cuando no los afecta de forma directa?

Tampoco me interesa saber quienes son los que han salido lanza en ristre (perdón si es una expresión arcaica) a defender la caldensidad y la manizaleñidad; que confieso, no se donde están, no se si existen o son sólo una leyenda venida de los años de Upa. Si, aceptemos que nos insultaron. ¿Y qué?. El daño que me hacen los insultos dependen del poder que yo mismo les dé. Los insultos no dejan cicatriz, sin embargo hay gente aún con dolores en todo su cuerpo causados por cargar agua. ¿Porqué para algunos es más fácil pasar la página de lo que ha pasado en Caldas y Manizales, cerrando los ojos para seguir como si nada hubiera ocurrido, pero seguro nunca la pasarán con los que en estos días han ofendido nuestro acervo caldense?

No voy a perder mi tiempo haciendo caso a insultos, tomaré lo que me sirva de todo lo que nos han dicho. No voy a perder mi tiempo defendiendo una identidad que la verdad no encuentro, no sé cual es nuestro norte como ciudad y departamento. Tampoco voy a hacer caso a los que quieren confundirnos, disfrazando sumisión y servilismo como prudencia y buenos modales. ¿Acaso nos quieren callar? ¿Dónde está escrito que no se puede ser propositivo y reconstruir, mientras nos indignamos y reclamamos?

No es hora de guardar silencio y esperar lo que digan los entes de control. El primer organismo de control somos los ciudadanos. Yo no quiero encontrar culpables, ni linchar a nadie, sólo quiero que me rindan cuentas sin tratarme como estúpido. Una cosa es buscar culpables y otra es exigir que se asuman responsabilidades. No somos tontos, ni tenemos 3 dedos de frente para no darnos cuenta cuando nos están mintiendo o nos están ocultando algo. Si, hay que esperar los resultados del trabajo de los organismos de investigación, pero como ciudadano tengo derecho a exigir explicaciones de los funcionarios públicos y los dirigentes de la ciudad y el departamento. Y francamente aún no estoy satisfecho. No me pueden quitar el derecho a cuestionar, a analizar, a debatir y a compartir lo que pienso. La deslegitimación de la protesta asociándola a actos vandálicos, poco cívicos y realizados por gente de malos modales, busca evitar que confrontemos a quienes nos tienen que dar la cara y asumamos nuestro papel como ciudadanos críticos; no sólo hoy, también de aquí en adelante.

Hace mucha falta en estos días Orlando Sierra y su valiente pluma; en quien creo debemos buscar muchos de los valores caldenses que nos hacen falta a la mayoría y con los que si deberíamos identificarnos. El si que sabía que quienes nos hacen más daño no están afuera, el enemigo siempre lo hemos tenido adentro.

Nos han engañado, si; nuestros mandatarios han abusado de la confianza que pusimos en ellos, también. Y que duro es aceptarlo. Pero empeoramos las cosas tratando de ocultar todo bajo la alfombra.

Todo lo que ha pasado en los últimos meses debe dejarnos muchas enseñanzas que debemos materializar en cambios. Establezcamos metas como sociedad, como ciudad, como departamento. Asumamos nuestro papel como ciudadanos, no dejemos nuestro futuro en manos de otros.

Estamos de luto, si, pero no nos podemos encerrar en nuestro duelo, Manizales vive.

Mount Kilimanjaro

Para recordar a Ana María Giraldo y Nelson Cardona; dos caldenses con norte.

COMO ESTATUAS GRIEGAS

¿Porqué a los caldenses nos cuesta tanto protestar?

Cuando uno protesta está expresando el desacuerdo ante eventos, situaciones o políticas y de alguna forma espera que esa manifestación de inconformismo, ayude a cambiar aquello que la originó. ¿Acaso en Caldas siempre todo anda bien? ¿Vivimos en un paraíso dónde siempre estamos de acuerdo y los funcionarios públicos siempre hacen bien su trabajo? ¿No tenemos nada porqué protestar?

Es posible que pensemos que no necesitamos protestar ya que vemos a nuestras instituciones como entes muy fuertes, que funcionan bien, nos escuchan y nos protegen; qué seamos el tercer país con más inequidad en el mundo, la corrupción e impunidad rampante con las que convivimos y el hecho de que hasta nuestro más afamado expresidentes dude y ponga en tela de juicio nuestra institucionalidad; son solo hechos aislados que no tienen nada que ver con la solidez de nuestro estado.

Quizás nos falta imaginación y no encontramos formas de protestar; no sabemos que pueden hacerse foros, cartas, marchas, plantones, discursos callejeros, canciones, actividades artísticas o deportivas, pancartas y campañas virtuales. Y si tengo dudas sobre nuestro déficit de creatividad, estoy seguro de que carecemos de la enjundia que se necesitaría para realizar actos de desobediencia civil; Dios nos libre de bloquear vías o de hacer acampadas, paros laborales y mucho más de negarnos a pagar impuestos (no importa que se los estén robando) y que nos caigan las 7 plagas si nos atrevemos a hacer desnudos públicos (como en los desfiles de esos “marihuaneros” que vienen a nuestro festival de teatro; eso si, hay que promocionarlo porque significa cultura, pero sin mezclarnos con esos teatreros).

Tal vez nuestros límites no han sido probados aún y estamos esperando una ocasión especial, digna de nosotros; una verdadera vulneración de nuestros derechos (15 días sin agua no es nada, más de 30 muertos en un deslizamiento no nos conmueven); entonces, tal vez decidamos realizar un acto de protesta que esté a nuestra altura; por ejemplo una inmolación masiva, en donde las luces de la explosión se vean en toda Colombia y compartamos la misma alegría que sentimos cada año con los juegos pirotécnicos de la Feria de Manizales que nos regalan nuestros insignes dirigentes.

¿Será posible que nos falte identidad como sociedad y no somos capaces de enfocarnos hacia un objetivo que nos una? Los caldenses compartimos el mismo territorio, idioma y origen. ¿Pero quiénes somos los caldenses, cuáles son nuestros valores, cuál es nuestra visión del mundo, qué tareas tenemos como comunidad? Somos antioqueños cuando nos conviene; al fin y al cabo esa es nuestra esencia; pero si necesitamos que otro árbol nos de sombra, nos convertimos en cafeteros, (eso si, saltamos por encima de Pereira; que no digan que somos hermanos, aunque sea verdad) y sacamos pecho cuando hablan bien del eje cafetero. Nuestra identidad cultural y social permanece en un vaivén esquizoide que no nos deja definirnos. Y todo lo hacemos de forma hipócrita, porque en el fondo despreciamos y tememos lo nuevo, lo foráneo y eso nos impide mirar hacia fuera; casi siempre estamos encerrados en nuestras montañas, hablando de nuestro supuesto rancio abolengo (que me sabe a eso, a rancio) y debatiéndonos entre nuestra soberbia y nuestra depresión, sin saber quiénes somos, ni para donde vamos; por eso cerramos nuestros ojos y tampoco vemos hacia adentro, porque no soportamos nuestra imagen. Y es con los ojos cerrados y deprimidos que nos abandonamos a nuestra suerte, que no nos importa si no hay carreteras, porque no queremos salir ni que nadie venga; que nos vale nada cuantas veces se han robado el departamento, es preferible seguir trabajando para los corruptos que aceptar que hemos sido estúpidos e ingenuos; es mejor culpar por los muertos de los deslizamientos a la naturaleza difícil del territorio donde decidimos construir nuestros pueblos y no asumir que tal vez estamos equivocados y cohonestamos la desidia de nuestros funcionarios públicos. Y a esa aceptación inmóvil del destino que nosotros mismos fabricamos, la llamamos reciedumbre, cuando no es otra cosa que resignación, pues no creemos merecernos algo mejor. Y a ese silencio ante todo lo que nos ocurre lo llamamos respeto y tolerancia y sólo es sumisión en su máxima expresión; una identificación enfermiza con aquellos que han abusado de nosotros por decenios, hasta el punto de agradecerles cuando en algo palian los efectos de sus desmanes. Esa resignación y sumisión ha sido el terreno propicio para la creación y desarrollo de los call centers en Manizales y de pronto sirva para que en el recién nacido TLC con Estados Unidos (que en la fábrica de pilas Varta parece haber cobrado su primera víctima), nuestra Manizales se convierta en la capital mundial de las maquiladoras, ya que el titulo de capital mundial del agua lo hemos perdido.

Por este rumbo que llevamos, si en mil años aún tenemos mundo, los arqueólogos del futuro llegarán a lo que fue Manizales y podrían encontrar miles de cadáveres petrificados por la lava; no con facies de terror, ni huyendo; nos hallarán tranquilos, casi melancólicos, sentados en la sala de nuestras casas, durmiendo, arrodillados en los templos, unos muy pocos en el escenario donde se jugaba fútbol y muchos con aire estoico, mirando por las ventanas hacia el oeste, como estatuas griegas, o mejor greco-caldenses, bebiéndonos el último atardecer luego de que a pesar de las múltiples advertencias sobre una posible erupción de nuestro amado volcán nevado, nuestros dirigentes decidieron no hacer, ni decir nada. Y nosotros tampoco.

 

Acuarela Manizales (Si alguien sabe el autor le agradecería la información)

LA RESPONSABILIDAD TAMBIÉN ES NUESTRA

En Manizales no tenemos agua. Ya suena trillada esa frase después de varios días en que al abrir los grifos en nuestras casas, sólo se escucha un quejido cómo de ultratumba. Pero no; dice nuestro ilustre alcalde que agua si tenemos, sólo está llegando por otros medios; frase con el mismo tufillo cínico y de desinterés por la gente, como aquella en la que dijo que no le interesaba lo que pasara con el TIM, pues al fin y al cabo el nunca lo iba a utilizar. Ese ha sido el talante real de nuestro alcalde y de nuestros mal llamados gobernantes.

¿Creen ustedes que ante personas de este tipo, haya alguna protesta que valga? ¿Es ante ellos qué que debemos protestar, cuando ya han demostrado su ineptitud y su incapacidad? ¿Piensan que en su interior hay un espacio en el que se sienten de alguna forma responsables por lo que está pasando? ¿Y de que nos serviría que así fuera? ¡Dejemos a un lado nuestra ingenuidad y nuestra desidia! ¡Dejemos de aparentar ante el resto del mundo que somos la ciudad perfecta, la sociedad culta y decente que decimos ser! ¡Y lo más importante, no nos engañemos más a nosotros mismos!

También somos responsables de lo que está pasando y nuestra responsabilidad va mucho más allá del simple pero aparentemente difícil acto ecológico de ahorrar agua y de forma individual y familiar, cuidar la naturaleza que nos rodea.

También somos responsables de lo que está pasando. Desde el momento de endosar nuestro voto por dinero, por promesas de prebendas de cualquier tipo; desde el instante que nos dejamos manipular por las maquinarias políticas y no ejercemos nuestro deber democrático a conciencia, eligiendo para que gobiernen a personas incapaces de gobernar, cuyo único interés es sacar provecho de forma egoísta y por que no decirlo, criminal; de todo el dinero que pasa por sus manos; dinero producto de nuestro trabajo, qué sale de nuestros impuestos, que lleva en su tinta nuestro sudor. Y somos nosotros quienes los elegimos. ¿Qué podemos esperar de personas elegidas de esta forma? Nuestro derecho a protestar nadie puede quitárnoslo; pero su legitimidad se ve minada cuando aquellos quienes son objeto de nuestras protestas fueron elegidos por nosotros bajo premisas equivocadas; no fueron electos para que gobernaran pensando en el bien común, sino para que retribuyeran nuestro voto con las migajas que quedan luego de que se han saciado con lo que nos corresponde. Y esa indignación que vivimos, más que justa y para mi gusto tardía y parca, se ve opacada cuando no hemos ejercido nuestro derecho al voto, cuando dejamos las decisiones importantes en manos de otros, cuando olvidamos que manifestar nuestra opinión de no elegir a nadie es una opción tan importante y legítima como cualquiera.

También somos responsables de lo que está pasando. Ser ciudadanos no es sólo portar una cédula y usarla únicamente en época electoral. Ser ciudadanos es involucrarnos de manera directa en el manejo de la ciudad, siendo actores activos dentro de los procesos y proyectos que deseamos, siendo fiscales de las obras que se desarrollan y de las acciones de los funcionarios públicos. Ser ciudadanos es apropiarnos de nuestro entorno, no podemos vivir sin siquiera mirar que están haciendo otros con el mundo inmediato que nos rodea, la indiferencia, la desidia y la comodidad nos han llevado a que sean otros, con sus actuaciones egoístas, los que determinen la dirección hacia la que queremos llevar nuestra ciudad, conduciéndonos a un punto de vulnerabilidad tal, que hoy tiene a niños y ancianos acarreando agua y que me lleva a pensar en nuestra situación respecto al suministro de electricidad, gas y servicio de aseo.

También somos responsables de lo que está pasando, pero es el momento de asumir esa responsabilidad de forma positiva. Protejamos nuestro entorno y nuestros derechos; votemos a conciencia, no por maquinarias o por prebendas y no olvidemos que el voto en blanco es una opción válida; apropiémonos de nuestra ciudad, determinemos su destino, que en gran parte es el nuestro y el de nuestros hijos, hagamos propuestas, defendamos nuestros derechos, vigilemos las obras y los funcionarios, salgamos de una vez por todas de ese sopor que ha permitido que lleguemos a este desastre que pudimos haber evitado.

PD: El comunicado enviado por la Corporación Cívica de Caldas me parece oportunista, populista, tardío y me da la sensación de que es un intento burdo de quedar bien con la gente. Me pregunto qué ha hecho la Corporación como veedor civil, en relación con la reparación de la planta de Niza?

Campo de trigo con cuervos Vincent Van Gogh

 

Fuero o impunidad? Patriotismo o nacionalismo?

"Cuando hay buena fe y patriotismo, no hay espacio para el dolo. Se excluye totalmente el delito". Este argumento nacionalista, se ha esgrimido a lo largo de la historia y a lo ancho del mundo por personajes como Stalin, Hitler, Mussolini, Franco, Pinochet, Fujimori, Castro, Chávez etc..., que han querido amparar sus acciones y órdenes o las de aquellos que sirven a sus propósitos en justificaciones que quieren convertir crímenes en actos de justicia, apelando a los sentimientos patrióticos del pueblo. Estas palabras salen ahora lanza en ristre de la boca de nuestro excelentísimo presidente, Alvaro Uribe, al saberse el fallo en contra del coronel Plazas Vega, tratando de que confundamos el fuero militar con la impunidad criminal.

Con supuesta buena fe actuaba la inquisición, de buena fe la iglesia acabó con centenares de culturas ancestrales, por supuesto patriotismo actuaron la Gestapo y la SS, con la bandera en el pecho se cometieron torturas, asesinatos y genocidios ordenados por dictadores europeos, latino americano y africanos; al compás de himnos nacionales se ha disparado contra inocentes en las plazas públicas rusas y chinas, en nombre de la patria y de la fe se inmolan los terroristas islámicos,  besando la tierra y con los ojos en el cielo israelíes y palestinos han sembrado su tierra con muertos; patria y fe han patrocinado más de 500 años de violencia en nuestro país. Una cosa es la buena fe, la buena voluntad y otra es el fanatismo, una cosa es el patriotismo y otra el falso nacionalismo que quiere legitimar a la fuerza y con engaños las acciones de un gobierno y no unirnos como una nación pluricultural.

Este es pues el argumento que ha regido la idea de justicia del presidente (expresado sin metáforas avícolas), apoyado en una balanza única que debe tener en su despacho, para tasar la buena fe y patriotismo (sin generalizar) de personal de inteligencia, políticos, funcionarios públicos, militares  y paramilitares. Pero esa balanza deja de funcionar cuando amparados en la misma idea de buena fe y patriotismo (equivocada o no), los actos son realizados por grupos  o personas con argumentos no afines a los propósitos de nuestro primer mandatario.

No nos dejemos confundir. Los asesinatos son lo que son independiente del lado del que vengan, las desapariciones merecen el mismo castigo sin que sea atenuante la vinculación política del responsable, los crímenes merecen el mismo repudio sin importar la época o el país donde se hayan cometido.

Pero hay quizá una explicación para las muestras de indignación del presidente y es que con el fallo se abren dos puertas: una para investigar la autoría o la responsabilidad intelectual de los crímenes cometidos durante y después de la toma del palacio de justicia y otra que apoyará los fallos en procesos sobre eventos ocurridos en los últimos 8 años (masacres, falsos positivos), con la posibilidad de conducir hasta los rincones más secretos de la casa de Nariño.

Gana nuevamente la violencia en Colombia

Serán las FARC las que vuelvan a elegir presidente? Creen que a los elegidos por ondear la bandera de la guerra los beneficia que ésta termine?

La violencia es una realidad en nuestro país, pero ha servido por décadas para desviar nuestras miradas de realidades más profundas; ya que mientras nos hacen temblar y temer por nuestra seguridad, no nos importa que pueda pasar con nuestra educación, nuestra salud, nuestro trabajo, con el campo, con la industria, con las carreteras, etc.

Las FARC existen, si, pero estarían muertas si no encontraran el terreno abonado que nuestros gobernantes han dejado, terrenos de pobreza, de hambre, de miseria, de ignorancia, de iniquidad; si las necesidades básicas para vivir estuvieran satisfechas, los falsos ideólogos de las FARC, narcotraficantes, asesinos y terroristas disfrazados de guerrilleros con ideales políticos; no podrían engañar, ni obligar a los miles de campesinos, de niños, de indígenas, de mujeres, que arruinan su vida en las selvas de Colombia. Las FARC existen porque nuestro estado les da las condiciones para existir, pues de ellas nacen sus "soldados" engañados.

Y no siendo suficiente con esto, las FARC a su vez se convirtieron en la disculpa perfecta para que grupos paramilitares nacieran, con la anuencia del gobierno y enarbolaran falsas banderas de defensa del campo, de la propiedad, de compensación de  víctimas, de antiterrorismo.  Y de igual forma sus lideres encuentran en la misma miseria de que se alimenta su falso enemigo, el árbol que los nutre,  abonado con falsas esperanzas y promesas de justicia y ocultos tras esa máscara cínica se adueñan de gran parte de las tierras productivas del país con escrituras de piel y sangre. Las masacre que se han repetido una y otra vez, pronto pasan al olvido, sus autores viajan rápidamente a otros países para ajustar cuentas por delitos menores, si los comparamos con las miles de víctimas que se llevan en las manos.

Qué diferencia hay entre los soldados de las FARC, los de los grupos paramilitares y los del ejercito? Quien los encuentra primero para llevarlos a sus filas. Si los ponemos juntos, no podríamos distinguirlos entre si.

Quién se beneficia con la guerra? Sigan el dinero. Los dirigentes de las FARC que pueden continuar con su negocio narcoterrorista, que acabaría si aceptaran una salida política al conflicto, sólo que ya no tienen ideales que políticos que los guían (si es que alguna vez los tuvieron). Los jefes de los grupos paramilitares y quienes los financian, que pueden seguir ocupando y comprando tierras a precios ridículos, amparados en la guerra y en el beneplácito silencioso de los últimos gobiernos. Nuestro políticos corruptos, desde el mas alto nivel hasta el más bajo, que usan la guerra como escudo y distracción para sus maniobras araneras y que se nutren de los millonarios contratos que se requieren para sostener las necesidades del conflicto armado. Los políticos de países vecinos, que con discursillos nacionalistas, alienan y enajenan a su pueblo y tratan de influir en las decisiones del nuestro; erigiéndose como profetas que avizoran peligros monstruosos y ungiéndose como los únicos posibles salvadores; por supuesto para enfrentar la hecatombe venidera requieren cantidades de dinero, esas si monstruosas, de las que gran parte podemos imaginar a donde van.

La paz nunca llegará por la vía de la guerra, la guerra sólo deja rencores, desolación muerte, pobreza; la guerra sólo termina si se acaba con lo que la alimenta.

50% de Colombianos no fueron hoy a las urnas, es su oportunidad de intervenir para que Colombia tome un rumbo diferente.

No elijamos a quien nos promete la paz por el camino de la guerra, elijamos a quien quiere llevar a Colombia por un camino por el que no se busca la paz, pero se llega a ella.

"Violencia Colombiana" Alexander avendaño

 

La Manada

¡ Escuchen, deténganse y oigan !

Vuelven con sus cascos retumbantes escondidos en una ósea polvareda.

A coces y mordiscos se abre paso la manada.

Retorna su delirio en estampida,

cientos de ollares dilatados,

sus ojos midriáticos y estrábicos empañados por tufos sulfurosos.

Con relinchos y rebuznos de hocicos espumantes celebran en su establo;

el palacio de las leyes.

Y al final de su orgía bestial, se aclaman a si mismos estercolando las paredes.

"Estampida" Nieves Arozqueta

Nazismo en colombia?

Cuantas de estas estrategias aplican diariamente con nosostros para manipularnos?

Estos son los 11 principios de la propaganda moderna (no de la publicidad) atribuidos a Goebbels, ministro de propaganda de la Alemania nazi:

  • Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
  • Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
  • Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. «Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan».
  • Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
  • Principio de la vulgarización. Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.
  • Principio de orquestación. La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: «Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad».
  • Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
  • Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.
  • Principio de la silenciación. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
  • Principio de la transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
  • Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente de que piensa «como todo el mundo», creando una falsa impresión de unanimidad.
  • Medicamentos genéricos vs medicamentos de marca (en el ámbito de la mal llamada "emergencia social")

    Un medicamento de marca es aquel que es trabajado bajo un nombre comercial especifico, pues ha sido  registrado por un laboratorio que ha invertido recursos en la fase de investigación y desarrollo de la molécula, dinero que luego buscará recuperar (con creces) durante su fase de comercialización, para lo cual habrá patentado el fármaco, lo que le permite tener la exclusividad sobre el comercio de este, al menos hasta que se cumpla el tiempo de caducidad de la patente.  Para que un nuevo medicamento sea sacado al mercado debe pasar por una serie de etapas de desarrollo donde se determinan además de su eficacia, eficiencia y seguridad como molécula;  la dosificación,  la mejor forma de fabricación,  el vehículo ideal (otras sustancias con las que se mezcla el fármaco para ayudar de diversas formas con su administración, absorción, etc...), las condiciones de conservación y transporte, su empaque, etc.

    Un medicamento Genérico debería (al menos en teoría) contener los mismos componentes activos en la misma dosificación que un medicamento de marca y me atrevería a decir que también debería poseer con iguales características las sustancias no activas, que aunque no le confieren al fármaco un efecto clínico determinado (farmacodinamia), si pueden interferir en otros procesos en el paso de la sustancia a través del organismo (farmacocinética). La pureza de los medicamentos genéricos por lo tanto, debe ser estrictamente regulada (al menos de igual forma que los de marca), demostrando que tendrán el mismo efecto (en todo sentido), con un mismo perfil farmacocinético y farmacodinámico que su equivalente de Marca. Los medicamentos genéricos deben tratar la enfermedad con la misma eficacia y seguridad que sus equivalentes de marca. Los fármacos genéricos deberían tener las mismas exigencias rigurosas que los de marca, para su elaboración, distribución y venta.

    Ya que las empresas que producen medicamentos genéricos no han necesitado invertir en la investigación y desarrollo de la molécula, tienen la posibilidad de abordar el mercado ofreciendo su producto con precios  inferiores a los del medicamento original.

    Hasta este punto todo me parece lógico, Sin embargo si vamos a la práctica encuentro situaciones francamente absurdas:

    Porque la diferencia de precio en algunos medicamentos (teóricamente la misma molécula) llega hasta más del 1000%?  Es posible que  el desarrollo del medicamento haya sido muy costoso y no lo sea tanto su fabricación (pero hay diferencias ridículas). Al verse enfrentados a esto, porqué los laboratorios que ofrecen el producto original no disminuyen los precios de venta hasta niveles competitivos? Estarán abusando de su posición dominante? Será posible que no nos estén vendiendo la misma molécula?. Desafortunadamente pienso que no es una sola la explicación.

    En Colombia no hay una política clara de control de precios al comercio de medicamentos, pero tampoco hay una regulación adecuada y eficiente frente al control de calidad de estos.  Estos dos hechos se conjugan para crear unas condiciones que pueden originar serios problemas, que incluyen la concepción casi universal que tenemos los médicos y en general la población (en ocasiones real y en otras no), de que muchos fármacos genéricos no cumplen con la misión para la que los formulamos, lo que puede llevar a confusiones diagnósticas (si el paciente no se mejora con lo que formulé, tal vez mi diagnóstico está errado), complicaciones del paciente, empeoramiento de su enfermedad, aumento de los tiempos de hospitalización o incapacidad,  etc, lo que termina redundando en mayores costos sociales y económicos (dos condiciones que pienso nunca deben estar separadas).

    Al no existir unas practicas adecuadas de control de calidad (a pesar de que está establecido que los medicamentos deben tener registro del INVIMA), ya que a pesar de que se exige que las practicas de manufactura sean adecuadas (ya sea de fármacos producidos en el país o importados) muchos laboratorios pueden producir sus productos sin la rigurosidad necesaria para alcanzar los estándares de biodisponibilidad (la cantidad del fármaco que llega al plasma y la velocidad con que lo hace) y bioequivalencia (igual efecto clínico que la molécula fabricada por el laboratorio original). Esto les permite abaratar más los costos de producción y vender a empresas distribuidoras (que me atrevo a decir, no sería nada raro encontrar que muchas son propiedad de la EPS o sus socios), que a precios inflados les suministran los medicamentos a las EPS (a quienes poco les importa la calidad) y  a las IPS.  Esta situación puede ser aprovechada por las grandes empresas farmaceúticas creando un ambiente de mala propaganda en cuanto a la calidad de los genéricos, para lo cual, me avergüenza decirlo, hay médicos que se prestan a cambio de prevendas.

    Por otro lado al no existir una política adecuada de control de precios a los medicamentos (hay muy pocos regulados), las grandes productoras de fármacos de marca, pueden vender sus productos a precios en ocasiones absurdos (comparados con sus pares genéricos), apoyados en su estrategia publicitaria (real o ficticia) de calidad.

     Este es sólo uno de los aspectos que han causado la mal llamada "emergencia social", ya que una situación que lleva más de 8 años no es ninguna emergencia y su denominación de social sólo es el producto de una debacle económica, que no ha sido una sorpresa para nadie, excepto para el gobierno (o así lo quieren hacer creer), y prueba de esto es que las medidas adoptadas para solucionar el problema han buscado eminentemente solucionar la parte financiera y se han olvidado de lo social.

    Es imperativo intervenir en este aspecto del problema, pero atacándolo desde los dos frentes: Aplicar una política clara de regulación de precios a los medicamentos, al mismo tiempo que se desarrollan practicas adecuadas que controlen no sólo la calidad de la fabricación si no del medicamento en si. Deberían expedirse documentos reglamentarios en forma inmediata, recurriendo a lo jurídico, ya que desafortunadamente no podemos apelar a la ética o la moral que nos lleve a producir fármacos de calidad y a precios justos (sin importar si son genéricos o de marca), ya que la ley 100 ha abocado a todos los actores del sistema de salud a una carrera mercantilista que en la mayoría de los casos terminan perdiendo los pacientes y el personal de la salud. La ley 100 permitió el ingreso al sistema de individuos y empresas que reemplazaron la sinuosa serpiente abrazada al báculo de esculapio, símbolo de lo sagrado de nuestra práctica, por una víbora insaciable reptando sobre una barra fría, símbolo del dinero; para quienes los pacientes y el personal de salud sólo somos parte de una maquinaria productora de dividendos.